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El Ángel de la Navidad

Actualizado: 27 dic 2022


La leyenda dice, que el Arcángel Uriel hizo un relato en el que cuenta que el Ángel de la Navidad llegó al planeta un 21 de Diciembre proveniente de una galaxia lejana y se instaló en la región Norte, siendo concebido como una energía que viene desde el centro de nuestro sistema estelar y que llega año tras año en el solsticio de invierno, en la noche más larga para repartir algo más que cosas materiales, aquello de lo cual los seres humanos no pueden prescindir: paz, amor, armonía y alegría.

Otras teorías hablan de que en los tiempos de los Celtas, era invocado y percibido durante la fiesta del Yule en el solsticio de invierno mediante el cual, los Druidas invocaban a los espíritus de la Naturaleza para pedir que los llenara de luz, gracia y calor durante la época de invierno u oscuridad.


Posteriormente, al ser cristianizada la festividad con fines de evangelización, el Ángel de la Navidad toma la forma en que hoy lo conocemos: el ángel que acompañó al Arcángel Gabriel para anunciar la llegada del Salvador al mundo y que estaría presente para cuidar y guiar a los pastores hasta donde se encontraba el pequeño pesebre. Por otro lado fué este ángel el que llevaría la buena nueva a los Reyes de oriente y con su hermosa y mágica luz los guiaría hasta el preciso lugar.


Finalmente todas las historias coinciden en que El Ángel de la Navidad es una energía que viene a llenarnos de bendiciones, viene a traer luz, alegría, paz, esperanza, salud, abundancia y amor a nuestros hogares.


RITUAL

Para preparar nuestra casa para su llegada, es recomendable que desde una semana antes empecemos a limpiar, tirando cosas que ya no usemos o estén inservibles, incluso podemos cambiar muebles de lugar. Un día antes se hace una limpieza más energética, pasando varitas de copal por todos los rincones. Visualizando y agradeciendo el término del ciclo del año que se va, y las cosas proyectadas para el año que iniciará. Se le recibe el día 21 antes de las 7pm con un pequeño altar. El altar consiste en poner una vela blanca, plateada o azul, y un plato con 3 tipos de semillas, el cual representa salud, abundancia, amor y paz. Su energía es fuerte, contundente, fría, aunque es profundamente amoroso; sus colores blanco, azul y plateado; a veces se deja ver con un bastón de plata.


En mi creencia está la idea de que la mejor forma de recibirlo es con el corazón abierto a la restructura, es decir, debemos de estar en la actitud de dejar atrás todos los pensamientos y sentimientos que nos han limitado y nos enredan en situaciones dolorosas o en relaciones tóxicas. Debemos adquirir la capaciad de mirarnos como unas estructuras caídas para poder recosntruirnos de una mejor manera, con bases más firmes y nuevas energías.

Pemitamos que el Ángel de la Navidad nos remueva y nos marque una nueva forma de fluir para generar un renacimiento puro. Renacer es la idea, es lo que debemos hacer cada año. Un nacimiento que signifique una luz proveniente del corazón de Dios para iluminar nuestro corazón y que nos muestre el verdadero camino de la vida hacia la abundancia y el éxito en armonía y cumplimiento con las Leyes Universales.


CICLOS

Nuestros queridos Ángeles siempre nos hablan de un proceso de vida cambiante. Nada es permanente. Todo está en constante movimiento. Y bajo esta premisa tenemos que entender que todo inicia, se desarrolla y concluye. Aunque debemos estar conscientes de que no por eso, es necesario sufrir.

Definamos la palabra ‘’ciclo’’ como el período de tiempo en el cual se desarrollan o suceden un conjunto de acontecimientos, etapas o fenómenos que, una vez finalizados se pueden volver a repetir en el mismo orden de principio a fin.

La palabra ciclo deriva del latín cyclus, y éste a su vez del griego kyklus que significa “círculo o rueda”.

Antes de nada hay que saber diferenciar entre el hecho de cerrar ciclos y el de tener una pérdida. El cierre de grandes etapas de la vida supone una pérdida e implica un duelo, pero no tiene el carácter súbito o profundamente doloroso que las pérdidas como tal. Hay que tomar en cuenta que si el ciclo, sea cual sea, permanece abierto, interfiere con el avance personal.

Debemos ser conscientes de que la mayoría de los cambios, nos dan más de lo que nos quitan, por lo tanto no deben ser interpretados como pérdidas. Los aprendizajes siempre serán bendiciones escondidas que debemos recibir como regalos sutiles provenientes del más profundo amor de Dios para efectos de nuestro crecimiento.



Cerrar ciclos es vital para nuestra salud mental. De no hacerlo, vamos a sentirnos confundidos frente al futuro. A lo que se fue, hay que ofrecerle agradecimiento y decirle adiós. A lo nuevo hay que recibirlo con los brazos abiertos y una bienvenida en el corazón, limpios de mente con pensamientos positivos que nos conecten con nuestra fuente de abundancia. Siempre listos para más, siempre permitiendo el movimiento de la vida. Personalmente prefiero quitar la palabra "cambio" de mi bocabulario y sustituirla por "movimiento". La idea de que la vida siempre está en movimiento me hace más sentido y hago menos resistencia a fluir en lo nuevo.


Deseo que el Ángel de la Navidad llegue a tu vida y lo percibas como una luz llena de polvo de estrella que te llene de bendiciones. Que tu renacer sea muy positivo y sea para el mayor bien tuyo y de tu familia.



Desarrollar una relación con los ángeles requiere ser un estudiante de la vida y haber hecho un compromiso con el trabajo personal, saber que la humildad y el entrenamiento mental con verdadera disciplina son ingredientes básicos en este camino de luz. Hay que tener siempre en mente que la sanación con los ángeles, no solo es para el mayor bien tuyo, sino para el de todos.



Si deseas un mensaje personal del Ángel de la Navidad, no dudes en ponerte en contacto conmigo para concertar una cita virtual. Estoy segura de que contestará todas tus preguntas y dará luz con su guía.




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